lunes, 16 de agosto de 2010

sweetdeath

Abrió la llave y esperó que el baño se llene de vapor, se desvistió frente a un espejo que se derretía en pequeñas gotas, pensó en su cuerpo, se veía distinto, hablaba distinto, se movía distinto, lo dejó afuera. Ella lo miraba y le recordaba que meses habían pasado sin que cumpla la promesa de deshacerse de aquellos tejidos ajenos, implantados años atrás por sus insaciables ansias de lucir una silueta un poco más ajustada. Desvió su mirada y entró. Una vez dentro sólo pudo perderse en las vibraciones del eco producido por cada azulejo, azulejos azules, azulejos naranjas... Ella aún lo miraba…

El agua se enfrió, el agua olió a gas, el gas se impregnó en su piel, su piel respiró gas y todo lentamente se desvaneció, con el agua cayendo, la música sonando, el vecino cantando: “there's a little bit of me inside you, gathering what you've lost”.

Los días pasaban así vividos a medias, entre sucesivas y pequeñas muertes de horas gastadas, en olores tóxicos añadidos a sustancias incoloras, en recortes del tiempo, mediodía madrugado, tarde cocinada, noche acortada.

lunes, 9 de agosto de 2010

buenas palabras descifradas
so many people telling me one way

viernes, 6 de agosto de 2010

bsas

Buenos Aires, mediodía, agosto, desde acá adentro los rayos de un sol resplandeciente que entran por la ventana disimulan el frío invernal que se vive allá afuera, pero esto no es impedimento para que la gente disminuya y peor aún detenga sus actividades diarias. Ciudad de estaciones, de miles de árboles que cambian de piel con cada una de ellas, del río de plata, de grandes espacios al aire libre, de mate y vino que siempre son una buena excusa para la tertulia; ciudad también de edificios estancados en el tiempo, de caos vehicular, de calles abarrotadas de gentes con voces autoritarias. Podría seguir enumerando un sinfín de imágenes que vienen a mi cabeza al pensar con ojos ausentes de este espacio pero quizás sea hora de hablar un poco de la enorme cultura literaria que se forja en la “ciudad de la furia”.

No es insólito reconocer que la literatura argentina es sin duda una de las más prolíficas e influyentes no solo a nivel latinoamericano sino a nivel mundial, renombrados escritores son fruto de esta tierra sureña que fusiona a la perfección la pertenencia a una cultura tanto europea como latinoamericana. Este legado de migraciones es quizás el que permitió que la capital Argentina florezca tanto y la conviertan en un núcleo de actividades artísticas e intelectuales. Los inicios literarios de Buenos Aires se remontan al siglo XIX donde surgió un auge no solo por la rápida y abundante introducción de libros desde el extranjero (gracias a su puerto) sino por la apertura de espacios para la discusión y la reflexión intelectual.

Circuitos de librerías, salones literarios, ciclos de charlas, talleres gratuitos y múltiples lugares al aire libre invitan a la palabra como una forma de creación y escape de la realidad. Basta con salir a la calle, tomar un colectivo, recorrer las librerías de Corrientes, deambular por los parques (sorteando ronroneos), vagabundear dejando que la ciudad te acoja en sus ojos para darse cuenta que el libro esculpe el lenguaje vital de la cotidianidad.

articulito para el periódico de la feria del libro en Bogotá